La «remigración», término impulsado por sectores de la extrema derecha para defender expulsiones masivas de inmigrantes, ha dejado de ser una propuesta marginal y comienza a ocupar un espacio central en el debate político a ambos lados del Atlántico.
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Попробовать бесплатноDe concepto tabú a eje de la agenda electoral en Europa y Estados Unidos: la coordinación transatlántica de la extrema derecha impone el debate de las deportaciones masivas.
Hasta hace tres años, la expulsión sistemática de inmigrantes constituía un concepto tabú en el debate político europeo. La irrupción de la doctrina MAGA en Estados Unidos y la reorganización de las redes identitarias en el Viejo Continente han transformado una idea marginal en una estrategia política. La extrema derecha acuñó e impuso el término «remigración», utilizado ahora a ambos lados del Atlántico.
El hito fundacional de esta convergencia se sitúa en la cumbre celebrada en la localidad costera portuguesa de Figueira da Foz en 2023. Grupos radicales europeos coordinaron allí métodos para tratar de expulsar del continente a millones de personas por criterios étnicos, sin distinguir entre residentes legales o irregulares. En la delegación estadounidense figuraba como huésped de honor Greg Bovino, exresponsable del control de fronteras. Bovino definió el control migratorio y las expulsiones directas como la cuestión determinante de nuestra época, señalando al ICE norteamericano como modelo. Para los activistas europeos, el aval político e instrumental de Washington resultó decisivo.
El proyecto etnonacionalista persigue reducir la influencia de las comunidades de inmigrantes en Europa Occidental para forzar una supuesta homogeneidad cultural. La propuesta abarca desde el endurecimiento normativo hasta incentivos económicos o medidas coercitivas directas para obligar a retornar a sus países de origen a residentes legales e incluso a ciudadanos naturalizados.
En Estados Unidos, Donald Trump situó la remigración en el centro de su agenda electoral. El concepto quedó integrado en el Project 2025 de The Heritage Foundation, el think tank conservador, gracias a Stephen Miller, subdirector del gabinete del presidente, quien ha calificado la llegada de población extranjera como una invasión que hay que neutralizar de forma inmediata.
En Europa, el liderazgo del movimiento, denominado Save Europe, corresponde al austriaco Martin Sellner, que ha conseguido el respaldo de Elon Musk en X, que también utiliza su red para amplificar ese ideario y señalar como traidores a los que se oponen.
Junto con la activista holandesa Eva Vlaardingerbroek lograron reunir 700.000 firmas para exigir a la Comisión Europea el registro de la remigración como iniciativa ciudadana formal: el Save Europe Act. La Comisión la rechazó por ser contraria al ideal europeo. En Alemania, Alternative für Deutschland (AfD) asumió el término como programa oficial, prometiendo expulsiones desde el primer día en las administraciones regionales que controle. En el Reino Unido, la plataforma Restore Britain articula su discurso a la derecha de Nigel Farage bajo las mismas premisas.
Las líneas rojas del debate público se están diluyendo con rapidez en ambos lados del Atlántico y la extrema derecha crece en las encuestas a medida que radicaliza sus planteamientos. Ante este empuje, los partidos tradicionales evitan el vocablo «remigración», pero asumen sus principios.
La misiva encabezada por Giorgia Meloni y Mette Frederiksen —suscrita por jefes de Gobierno de 21 países de distinto signo político— exigió un control fronterizo drástico y la devolución inmediata de migrantes. La decisión del Gobierno italiano para gestionar centros de internamiento en Albania marca la pauta que la Comisión Europea prevé formalizar para los países que lo deseen.
En España, la gestión de las entradas masivas de migrantes en Ceuta, denominada invasión por los medios y los partidos de derechas, y el debate sobre el retorno de quienes permanecen en la ciudad autónoma señalan la orientación del debate. La oposición y el Gobierno de Ceuta exigen su vuelta inmediata —remigración—, en contra del marco legal sobre menores no acompañados y solicitantes de asilo, mientras que el Gobierno se ve atrapado en una situación de la que es difícil salir.
Con el viento a favor, la derecha y la extrema derecha situarán la remigración en el centro de las próximas citas electorales en una campaña que ya ha comenzado. Save Europe, con el apoyo de Reconquista, ligada a Vox, organizó la manifestación del pasado fin de semana en Barcelona, presentada por los medios como un fracaso por la escasa asistencia, pero que ha conseguido colocar su mensaje y su gran pancarta con el lema remigration —en inglés— en los informativos de las televisiones.
La remigración y el etnocentrismo estarán en el centro del debate en las elecciones que van a celebrarse en Europa en septiembre de este año y a lo largo del próximo, de las que saldrá victoriosa la extrema derecha si el resto de las formaciones no consiguen presentar un frente unido que defienda el liberalismo y una mayor integración dentro de la Unión, al tiempo que se garantizan las fronteras de esta.
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