El verano de 2026 quedará marcado como uno de los más devastadores para los ecosistemas forestales del sur de Europa. España encara ya la peor campaña de incendios de la que se tiene registro, mientras Francia gestiona el mayor megaincendio de su historia moderna en la región de la Gironda, a las puertas de Burdeos. Ambos países comparten un denominador común: una ola de calor que no da tregua, un terreno reseco por la sequía y unos servicios de extinción desbordados por un fuego que se comporta de forma cada vez más extrema.

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España, en su peor temporada de incendios

Según los últimos datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica, la superficie quemada en España desde el 1 de enero de 2026 supera ya las 150.000 hectáreas, una cifra que multiplica por más de seis la registrada en el mismo periodo de 2025. Las estimaciones por satélite del sistema europeo Copernicus (EFFIS), que emplean una metodología distinta y contabilizan también los focos de más de 30 hectáreas detectados por imagen satelital, elevan la cifra hasta el entorno de las 200.000 hectáreas. El propio Ministerio ha confirmado que en lo que va de año se han registrado ya 32 grandes incendios forestales, frente a una media de 9 en la última década.

La gravedad de la situación llevó al Gobierno a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila el pasado 24 de julio, la segunda vez que se activa este mecanismo en España y la primera que se hace por un incendio forestal.

El «monstruo» de la Sierra Oeste

El foco más grave del país ha sido la fusión de los incendios de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox en un único frente, bautizado como #IFSierraOeste, que se ha extendido por Madrid, Ávila y Toledo. Según los últimos balances, el fuego ha calcinado ya cerca de 77.000-80.000 hectáreas entre las tres provincias —unas 34.000 solo en territorio de la Comunidad de Madrid—, con más de 90.000 personas evacuadas o confinadas en su momento más crítico. Se trata del incendio de mayor impacto en la historia reciente de la región madrileña y obligó a suspender temporalmente las labores de cosecha con maquinaria agrícola en toda la zona de emergencia.

A fecha de hoy, la evolución es parcialmente positiva: unos 20.000 vecinos han podido regresar a sus viviendas tras levantarse varios confinamientos, y el incendio de Almorox (Toledo) ha bajado a nivel operativo 1. Sin embargo, los técnicos advierten de que la mejora es frágil ante la llegada de nuevas condiciones adversas.

Castellón: el foco que resiste

El incendio originado en la Vall d’Uixó (Castellón) el pasado 25 de julio continúa siendo uno de los más preocupantes del país. Tras cuatro días activo, ha calcinado ya cerca de 8.500 hectáreas —con picos de hasta 40 kilómetros de perímetro— y ha obligado a desalojar a más de 16.000 personas en una veintena de municipios. El fuego, que entró en el parque natural de la Sierra de Espadán, sigue sin darse por controlado en algunos sectores.

La tragedia de Almería

El balance humano de esta temporada es especialmente doloroso. El incendio de Los Gallardos (Almería), declarado el 9 de julio y ya oficialmente extinguido desde el 24 de julio, causó 14 fallecidos y siete heridos, además de obligar a desalojar a más de 1.400 personas y arrasar unas 5.200 hectáreas. Con este balance, se ha convertido en el incendio forestal con más víctimas mortales registrado en Andalucía y el tercero en la historia de España. Su origen, aún bajo investigación de la Guardia Civil, podría estar relacionado con la caída de un cable eléctrico.

La amenaza no ha terminado: llega la cuarta ola de calor

Justo cuando varios frentes empezaban a estabilizarse, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha confirmado el inicio, este mismo miércoles 29 de julio, de la cuarta ola de calor del verano. El episodio, que se prolongará al menos hasta el domingo 2 de agosto y podría extenderse a la semana siguiente, traerá máximas de hasta 42 grados en el suroeste peninsular, el valle del Ebro y Navarra, junto con noches tropicales y una bajada acusada de la humedad relativa. La propia AEMET ha advertido de que el repunte del viento previsto para estos días dificultará aún más las labores de extinción, disparando el peligro de incendio a niveles extremos en buena parte del país. Con estos datos, julio de 2026 podría empatar con julio de 2022 como el mes más cálido desde que existen registros en España.

Francia: la mayor evacuación desde la Segunda Guerra Mundial

En el suroeste de Francia, el departamento de la Gironda combate el incendio más extenso registrado en el país desde que existen mediciones fiables, en 1973. Originado en la turística bahía de Arcachón, el fuego ha arrasado ya 42.000 hectáreas y ha obligado a evacuar hasta 220.000 personas, en lo que las autoridades describen como la mayor operación de evacuación en suelo francés desde la Segunda Guerra Mundial. En su momento de mayor virulencia, las llamas llegaron a situarse a apenas 15 kilómetros de Burdeos, obligando al cierre parcial de la autopista A63 y a la evacuación preventiva de instalaciones estratégicas vinculadas a la industria de defensa y disuasión nuclear francesa, como las fábricas de combustible para misiles balísticos M51 de ArianeGroup en Le Haillan y Saint-Médard-en-Jalles.

La virulencia excepcional de este incendio se atribuye a un fenómeno meteorológico extremo conocido como «tormenta de fuego» o pirocumulonimbo: una nube generada por el propio incendio, capaz de crear su propio viento, lanzar brasas a gran distancia y cambiar de dirección de forma errática e imprevisible. El presidente francés, Emmanuel Macron, convocó una reunión de crisis y se planteó movilizar medios aéreos militares y privados para operar durante la noche, una de las principales carencias señaladas por los responsables de extinción sobre el terreno.

A este fuego se suman otros focos activos en el país: el incendio de Biscarrosse, en el vecino departamento de Las Landas, ha quemado unas 3.600 hectáreas y forzó la evacuación de unas 36.000 personas; y en el departamento de Var, en el sureste, un «fuego giratorio» ha arrasado cerca de 4.500 hectáreas. Con todo ello, Francia ha superado ya las 100.000 hectáreas quemadas en lo que va de temporada.

Solidaridad europea

Ante la magnitud de la crisis, España ha recibido ya refuerzos internacionales para combatir los incendios de Madrid y Ávila: aviones Canadair de Grecia e Italia, aviones Air Tractor Fireboss de Turquía y un destacamento de efectivos y vehículos de Portugal se han sumado a los medios de una decena de comunidades autónomas. El rey Felipe VI destacó el funcionamiento del mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea como una muestra de «lo mejor de la solidaridad europea en un momento durísimo para España».

Un desafío estructural, no solo climático

Organizaciones conservacionistas como WWF insisten en que el cambio climático es el telón de fondo que intensifica estas catástrofes, pero no el único factor. La crisis actual respondería a una auténtica «tormenta perfecta» de tres elementos que se retroalimentan:

  1. Cambio climático: olas de calor cada vez más tempranas, intensas y duraderas, que reducen de forma estructural la humedad del suelo y prolongan la temporada de riesgo.
  2. Abandono rural: la pérdida de rentabilidad del sector primario ha hecho que el monte acumule enormes cantidades de combustible vegetal que antes gestionaban el pastoreo y la agricultura tradicional.
  3. Interfaz urbano-forestal: el crecimiento de construcciones en zonas forestales complica las labores de extinción y multiplica el riesgo para la vida humana.

Prevención frente a extinción: el debate de fondo

Pese a contar con una de las infraestructuras de emergencia más avanzadas de Europa, la capacidad de respuesta de España se ve sistemáticamente desbordada por lo que los expertos denominan incendios de sexta generación: fuegos tan intensos y de comportamiento tan errático que superan la capacidad de los medios convencionales de extinción.

La principal crítica de los técnicos forestales apunta al reparto presupuestario: España destina en torno al 80% de sus fondos contra incendios a la extinción y apenas un 12% a la prevención. Frente a este modelo, especialistas y organizaciones ambientales proponen avanzar hacia la creación de «paisajes en mosaico» que alternen masas forestales, áreas ganaderas y cultivos, actuando como cortafuegos naturales y reduciendo la continuidad del combustible vegetal. La premisa que resumen los técnicos del sector —»cada euro invertido en prevención ahorra cien en extinción»— cobra una urgencia especial en un contexto en el que en torno al 95% de los incendios en España siguen teniendo origen humano, ya sea por negligencia, accidente o intencionalidad.

Lo que viene

Con la cuarta ola de calor apenas comenzando y varios frentes todavía activos tanto en España como en Francia, los servicios de emergencia de ambos países se preparan para una semana especialmente delicada. La combinación de temperaturas extremas, viento y baja humedad mantendrá el riesgo de incendio en niveles muy altos o extremos en gran parte de la península ibérica, en un verano que amenaza con reescribir todos los registros históricos de superficie quemada en el sur de Europa.

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