La Fiesta Nacional de 2026 se celebró en plena precampaña, con los Reyes a punto de pisar Ceuta y Melilla y un debate abierto sobre qué significa hoy el 12 de octubre en España y América.
Madrid amaneció el lunes con su ritual de cada año: banderas, salvas de honor y el paso marcial por el Paseo del Prado. Pero el desfile de 2026 tuvo un trasfondo poco habitual. Se celebró con las Cortes disueltas y el país a las puertas de una campaña electoral, y fue el primer desfile de la princesa Leonor tras sus tres años de formación militar.
Un calendario electoral que llegó siete días antes
El contexto político lo cambió la semana pasada. Pedro Sánchez anunció el lunes 5 de octubre la disolución de las Cortes y el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre, nueve meses antes del final previsto de la legislatura. La decisión llegó tras un revés parlamentario del Gobierno con dos decretos sobre vivienda. El Real Decreto 806/2026 convoca los comicios, con campaña del 13 al 27 de noviembre. El INE calcula que podrán votar 38.728.356 electores, de ellos 2.769.645 residentes en el extranjero.
Ese marco explica por qué el mensaje del presidente, “Llevamos nuestros derechos por bandera”, se leyó en clave electoral. También explica la recepción que tuvo en el desfile. Sánchez recibió abucheos, silbidos e insultos desde su llegada, mientras el público vitoreaba a los Reyes. No es una novedad: la crónica de Infobae recoge que ocurre cada año desde que es presidente.

Ceuta, la ausencia que estuvo presente
La palabra más repetida en los corrillos fue Ceuta. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, estuvo en el palco de autoridades. Los días 30 y 31 de julio, más de 70.000 personas procedentes de Marruecos entraron de forma masiva en la ciudad. La mayoría regresó en pocas horas, pero varios miles se quedaron. Las cifras varían según la fuente: Reuters habla de más de 72.000 personas y otros medios citan hasta 80.000, así que conviene tomarlas como estimaciones.
La Casa Real quiso que el 12 de octubre sirviera de preámbulo. Los Reyes invitaron a representantes de la sociedad civil de Ceuta y Melilla a la recepción en el Palacio Real. Al día siguiente, 13 de octubre, empieza la visita a Ceuta, y el 14 la de Melilla.
Hay precedentes y matices que ayudan a medir el peso del viaje:
- Es el primero de Felipe VI a ambas ciudades desde su proclamación en 2014. El último monarca en visitarlas fue Juan Carlos I, en noviembre de 2007, y aquel viaje derivó en una crisis diplomática con Marruecos, que reivindica su soberanía.
- Será la primera vez que un rey de España duerma en Ceuta desde las visitas de Alfonso XIII en 1904 y 1927.
- Según la Casa del Rey, el viaje está consensuado con el Gobierno. Aun así, hay analistas que prevén que se interprete en Marruecos como una reivindicación de soberanía y tense las relaciones bilaterales.
- Reuters recuerda que el Rey, de papel ceremonial, había evitado pronunciarse sobre la crisis, hasta que en la cena de gala a Macron calificó la situación en Ceuta de “inaceptable”.
El debut de los Dragón
En lo estrictamente militar, la novedad fue el estreno del vehículo de combate 8×8 Dragón del Ejército de Tierra, con tres unidades de la Legión: dos de Infantería y una de Zapadores. Del total de participantes, 3.850 eran hombres y 530 mujeres. Euronés, que cifra el desfile en 4.380 efectivos y 82 aeronaves, destaca también el recorrido aéreo, que es el que más miradas atrae.
Un nombre, cuatro épocas: lo que dicen las leyes
El 12 de octubre ha tenido varios nombres, y cada uno refleja un momento político. Una cronología contrastada con fuentes oficiales:
- 1892: primer decreto que lo declara fiesta nacional, por el IV Centenario.
- 1918: la ley le da el nombre de “Fiesta de la Raza”. Esa denominación se usaba desde 1913.
- 1958: un decreto de 10 de enero, publicado en el BOE el 8 de febrero, rebautizó la fiesta como Día de la Hispanidad, nombre que mantuvo hasta 1975.
- 1981: el Real Decreto 3217/1981, de 27 de noviembre, la fija como fiesta laboral permanente de ámbito nacional con el doble nombre de “Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad”.
- 1987: la Ley 18/1987, de 7 de octubre, la deja como Fiesta Nacional de España. Prescinde de la denominación “Día de la Hispanidad” bajo el Gobierno de Felipe González.
Un mismo día, muchos nombres
Del otro lado del Atlántico la fecha se ha resignificado. Algunos casos ampliamente documentados: Argentina la llama Día del Respeto a la Diversidad Cultural; Chile, Día del Encuentro de Dos Mundos; Bolivia, Día de la Descolonización; Venezuela, Día de la Resistencia Indígena. En México es una jornada laboral ordinaria y en Cuba tampoco es festivo. (He dejado fuera del repaso a Guatemala, porque no he logrado verificar su denominación oficial.)
Para el lector rusohablante hay un paralelismo cercano: Rusia también cambió el sentido de una fecha clave cuando, en 2005, el 4 de noviembre, Día de la Unidad Nacional, sustituyó como festivo al 7 de noviembre. Las fiestas nacionales no son monumentos fijos: se reescriben según quién gobierna y cómo quiere contarse el país.
Hispanidad también como programa cultural
Madrid ha convertido la semana en un festival. La programación “Hispanidad 2026” se extendió del 2 al 12 de octubre con más de 150 actividades, con Estados Unidos como país invitado por el 250 aniversario de su independencia. Un detalle revelador: la fecha que en algunos países de la región es un día de reivindicación indígena, en Madrid funciona a la vez como escaparate cultural, desfile militar y arma electoral.
El final de la historia, de momento
La verdadera prueba del 12 de octubre de 2026 no está en la Castellana, ni en el Prado, sino en Ceuta, donde el Rey llega mañana con un gesto simbólico mayor que cualquier salva de honor. Y en las urnas del 29 de noviembre, donde se medirá si el país que se mira al espejo cada 12 de octubre ve a una sola nación o a varias.


