El cambio de hora vuelve, pero la decisión de abolirlo sigue atrapada en Bruselas. Mientras Europa discute qué horario conservar, Estados Unidos explora su propia salida.

En la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre, a las 3:00 los relojes europeos retrocederán a las 2:00. Ganaremos una hora de sueño y volverá la rutina de cada otoño. Pero esta vez hay un detalle que puede confundir: el 25 de octubre de 2026 termina el calendario de cambios publicado por el BOE en 2022. No significa que sea el último cambio. Para que lo fuera, tendría que existir un acuerdo que hoy sigue sin llegar.

Cada vez son menos los que cambian la hora

El cambio de hora es una costumbre en retirada. Según las cifras de timeanddate.com, unos 70 países lo aplican en 2026: menos del 40% del total. El Pew Research Center sitúa la proporción en torno a un tercio, con una concentración clara en Europa. Además, cerca de la mitad de los países del mundo lo utilizaron alguna vez y después lo abandonaron.

Las salidas se han producido en distintas partes del planeta. Rusia dejó atrás el cambio en 2014; Brasil lo hizo en 2019, y México e Irán, en 2022. Egipto lo recuperó en 2023 y volvió a eliminarlo en 2024. Pero renunciar a mover las agujas no resuelve la cuestión principal: hay que elegir qué hora mantener. Rusia optó por la hora estándar; Turquía, por la de verano.

Rusia lo intentó dos veces en cuatro años

La experiencia rusa ilustra el dilema. En 2011, el país adoptó el horario de verano permanente. La decisión dejó mañanas invernales muy oscuras y provocó críticas. Tres años después, en 2014, dio marcha atrás y estableció de forma permanente el horario de invierno, que continúa vigente. Bielorrusia también abandonó los cambios en 2011.

La lección para Europa es sencilla, aunque políticamente incómoda: dejar de cambiar la hora puede ser más fácil que ponerse de acuerdo sobre cuál debe quedarse.

Europa: un 84% a favor y ningún acuerdo

El bloqueo europeo se arrastra desde hace años. En la consulta pública de 2018 participaron unos 4,6 millones de personas y el 84% se mostró a favor de acabar con el cambio horario. La cifra necesita contexto: fue una consulta abierta, no una encuesta representativa de toda la población.

En 2019, el Parlamento Europeo respaldó la reforma. Sin embargo, el Consejo no consiguió reunir el consenso necesario. Los gobiernos siguen divididos entre mantener el horario de verano o el de invierno. Y una decisión que puede parecer técnica tiene consecuencias distintas según el lugar: no se vive igual en Lisboa, Madrid, Varsovia o Helsinki.

España volvió a intentar mover el debate en octubre de 2025. Pedro Sánchez anunció que pediría al Consejo de la UE poner fin al cambio, y el asunto llegó a la mesa de los ministros. Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea, señaló que, para España, lo más probable sería quedarse con el horario solar de invierno.

Desde entonces, el avance sigue siendo limitado. El 18 de marzo de 2026, la Comisión publicó en el Diario Oficial de la UE un calendario que prolonga los cambios hasta 2031. La propuesta de abolirlos continúa formalmente viva, pero permanece bloqueada en el Consejo y no tiene una fecha de aplicación.

Estados Unidos podría adelantarse

Al otro lado del Atlántico, el desenlace podría llegar antes. El 14 de julio de 2026, la Cámara de Representantes aprobó por 308 votos a 117 la Sunshine Protection Act, una propuesta para mantener el horario de verano durante todo el año, respaldada por Donald Trump. El texto permite que los estados que no aplican el cambio sigan con la hora estándar.

La propuesta, sin embargo, no equivale a una decisión definitiva. Sigue pendiente en el Senado y, según los datos consultados, no tiene una votación programada. Además, la discusión no es solo política: algunos especialistas en sueño defienden que, si se elimina el cambio, lo más conveniente sería conservar la hora estándar, no la de verano.

Estados Unidos ya probó el horario de verano permanente en 1974, pero el Congreso revirtió la medida al poco tiempo. El próximo cambio horario estadounidense está previsto para el 1 de noviembre.

Un mapa lleno de excepciones

La imagen global es menos uniforme de lo que parece. Arizona y Hawái no cambian la hora, aunque la Nación Navajo, cuyo territorio se extiende dentro de Arizona, sí lo hace. México eliminó el cambio en 2022, pero algunas ciudades fronterizas, como Tijuana y Ciudad Juárez, lo mantienen para sincronizarse con Estados Unidos.

Tampoco toda Europa cambia la hora: Islandia, Rusia, Bielorrusia y Turquía no siguen el calendario de la Unión Europea. Y mientras el hemisferio norte se prepara para atrasar los relojes, el sur hace lo contrario: Nueva Zelanda y el sureste de Australia los adelantaron a finales de septiembre y principios de octubre.

El reloj seguirá girando

El cambio de hora nació ligado a las necesidades de la guerra y al ahorro de combustible. Hoy, el debate va mucho más allá de la energía: se trata de decidir cómo organizamos la luz, el descanso y la vida cotidiana.

Europa lleva ocho años sin convertir el apoyo a la reforma en una decisión común. El desacuerdo revela que el problema nunca fue únicamente mover las agujas, sino ponerse de acuerdo sobre qué hora debe marcar el reloj. Y mientras esa respuesta no llegue, cada otoño habrá que volver a ajustarlo.

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Por Irina Bokhan

Fundadora y editora del periódico Mundo RusoHablante. Jefa de relaciones institucionales de FIJET España y experta en temas de integración cultural y turismo, especialista en análisis de procesos socioculturales y la vida de la comunidad de habla rusa en España.

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