No levantaron pirámides. No construyeron grandes ciudades de piedra. No dejaron monumentos comparables a los de Egipto o Mesopotamia.
Descubre una piel más firme y luminosa
Coollifting en Tenerife: tratamiento facial innovador para revitalizar la piel, mejorar su apariencia y devolverle frescura.
Belleza natural con resultados visibles
Reserva tu tratamiento hoyВаш путь к красивому и гармоничному силуэту
Процедура Slimonik на Тенерифе помогает моделировать контуры фигуры, улучшить внешний вид кожи и поддержать ваше самочувствие.
Современная эстетическая технология, адаптированная для вас
Начните своё преображение уже сегодняY, sin embargo, los antiguos habitantes de Tenerife eran capaces de leer el cielo con una precisión que todavía hoy asombra a arqueólogos e investigadores.
Los guanches siguen siendo uno de los grandes enigmas históricos de Canarias. ¿Cómo es posible que un pueblo tan profundamente conectado con la naturaleza nunca llegara a desarrollar arquitectura monumental? ¿Cómo podían vivir rodeados de océano sin apenas navegar hacia las islas vecinas? ¿Cómo una cultura aparentemente sencilla creó sistemas rituales, calendarios astronómicos y formas de comunicación tan sofisticadas?
Las preguntas son muchas. Las respuestas, escasas.
Pero de vez en cuando, el paisaje de Tenerife parece abrir una pequeña grieta en el tiempo y permitirnos observar fragmentos de aquella civilización desaparecida.

Uno de esos lugares existe realmente. Se encuentra en el sur de la isla, en el Valle de Malpaso, y durante siglos permaneció oculto entre barrancos, silencio y roca volcánica. Allí se localiza el Valle del Ahijadero, uno de los enclaves sagrados más fascinantes del mundo guanche.
El documental Magec Valle Ahijadero explora este misterioso santuario astronómico, donde cada 21 de diciembre ocurre algo extraordinario.
Con la llegada del solsticio de invierno, el primer rayo del amanecer atraviesa el valle e ilumina exactamente el punto señalado siglos atrás por la mano de un antiguo observador del cielo. Tal vez un astrónomo. Tal vez un sacerdote. Tal vez ambas cosas.
Sobre la roca permanece grabada una cruz, símbolo solar presente en numerosas civilizaciones antiguas. Y durante unos instantes, las líneas de esa cruz parecen alinearse con el Sol y la Luna en una coreografía celeste perfectamente calculada. En algunas ocasiones, incluso planetas como Venus, Marte o Mercurio participan en este desfile celestial.
No se trata de casualidad.
El fenómeno recuerda inevitablemente a otros grandes centros ceremoniales del mundo antiguo, como Stonehenge, donde la arquitectura estaba diseñada para dialogar con los movimientos del cosmos.
Pero el Valle del Ahijadero guarda además otro secreto aún más sorprendente.
Entre las piedras del santuario existen litófonos: rocas talladas capaces de emitir sonidos metálicos al ser golpeadas con otras piedras o incluso con la mano. Cada una produce una resonancia distinta, casi como si el valle escondiera un antiguo instrumento musical de piedra.
Imaginar aquel lugar hace más de mil años resulta sobrecogedor.
El sonido de las rocas propagándose por el barranco. El eco extendiéndose entre las montañas. El balido del ganado mezclándose con ritmos minerales. El amanecer iluminando lentamente los grabados sagrados.

Para los guanches, aquellos sonidos no eran entretenimiento. Eran una forma de diálogo con las fuerzas de la naturaleza. Algunos investigadores creen que estos rituales estaban vinculados a ceremonias para pedir lluvia.
Quizás nunca sepamos exactamente qué pensaban quienes habitaron Tenerife antes de la conquista castellana. Tal vez muchas de sus creencias se hayan perdido para siempre.
Y, sin embargo, el sol continúa apareciendo cada diciembre en el mismo lugar exacto, cual un majestuoso partícipe de aquel rito que nadie ya observa. Como si el propio paisaje se negara a olvidar
Видеоконференции без границ
Общайтесь с коллегами и клиентами в России и по всему миру. Чаты, видеозвонки и приложения для всех устройств.
Чаты, видеозвонки и приложения для всех устройств.
Попробовать бесплатно