Las Dracónidas desde el Teide

La lluvia de meteoros más lenta del año alcanza su máximo esta semana bajo un cielo casi sin luz lunar. No se esperan sorpresas, pero tampoco se descartan.

Esta noche el cielo ya ofrece un aperitivo: hoy, 4 de octubre, Saturno está en oposición y se ve buena parte de la noche. El plato principal llega entre el jueves y el viernes. Las Dracónidas son visibles en el hemisferio norte entre el 6 y el 10 de octubre, y su máximo cae en la noche del 8 al 9. Hay un matiz importante: el pronóstico habla de un espectáculo modesto, con una Luna que casi no estorba.

Un máximo discreto, pero en el mejor escenario posible

Los datos de 2026 piden prudencia. La tasa zenital horaria ronda los cinco meteoros por hora en condiciones ideales y no se prevé actividad extraordinaria este año. Los Royal Museums Greenwich dan una estimación algo más alta, de unos diez por hora. La cifra de «unos 20 por hora» que circula a menudo corresponde a lo que el Instituto Geográfico Nacional describe como habitual en esta lluvia, no a la previsión de este año.

La ventaja de 2026 es la Luna. El cuarto menguante fue el 3 de octubre y la Luna nueva llegará el 10. En la noche del pico quedará una fina media luna menguante, de en torno al 3 % de iluminación, que sale justo antes del amanecer. Es una Luna casi inexistente, no un cuarto menguante avanzado, y eso cambia el cálculo: el cielo oscuro estará disponible durante toda la noche. Las Oriónidas del 21 y 22 de octubre no tendrán esa suerte, porque coincidirán con una Luna gibosa creciente que apagará las estrellas fugaces.

Por qué son diferentes

Las Dracónidas (en ruso, Драконииды o Джакобиниды) tienen varias rarezas:

  • Son lentas. Entran en la atmósfera a unos 20 km/s, según el IGN, frente a los 60 o 70 km/s de otras lluvias. Por eso sus destellos parecen deslizarse con calma.
  • Se ven al anochecer. Casi todas las lluvias se observan de madrugada, pero en esta el radiante, en la constelación del Dragón, está más alto justo al caer la noche. No hace falta trasnochar.
  • Son impredecibles. La Asociación Astronómica de España las describe como una lluvia caótica, de la que nadie logra fijar cada año cuántos meteoros se verán por hora.

Un cometa con historia

El origen está en el cometa 21P/Giacobini-Zinner, que orbita el Sol cada 6,6 años. Michel Giacobini lo vio por primera vez el 20 de diciembre de 1900 desde el Observatorio de Niza, y Ernst Zinner lo redescubrió el 23 de octubre de 1913. De ahí el nombre alternativo de Giacobínidas.

Su último perihelio fue el 29 de marzo de 2025. En 2018 pasó más cerca de la Tierra que en los 72 años anteriores. Esa cercanía despierta esperanzas, pero ningún organismo ha publicado una previsión de tormenta para este año.

El historial es lo que mantiene viva la expectación. Según los Royal Museums Greenwich, las exhibiciones de 1933 y 1946 figuran entre las más intensas del siglo XX, con miles de meteoros por hora. En 2011, la AAE recoge más de 400 meteoros por hora, con una tonelada de material del cometa entrando en la atmósfera. El IGN eleva la cifra a más de 600 por hora, a pesar de que la Luna dificultó el recuento. Entre ambas cifras hay una diferencia de método que conviene tener presente: las fuentes no coinciden.

¿Por qué el Teide?

El Parque Nacional se sitúa entre 2.000 y 2.400 metros de altitud y ofrece los cielos más oscuros de la isla. Canarias cuenta con certificación Starlight y con normas contra la contaminación lumínica. Además, el aire seco y estable de la alta montaña suele dejar el cielo muy transparente. Eso es lo habitual, no una garantía, así que conviene comprobar la previsión de AEMET antes de subir.

Hora de referencia. El máximo previsto por el calendario de la IMO es el 9 de octubre sobre las 01:00 UT, es decir, la 01:00 en Canarias en hora peninsular menos una. En la práctica, con el radiante alto desde el anochecer, conviene empezar a mirar a primera hora de la noche.

Consejos para la noche

  • Sin telescopio. Los meteoros cruzan cualquier zona del cielo y un instrumento reduce el campo de visión. El IGN aconseja mirar hacia las zonas más oscuras, aunque el radiante esté en Draco.
  • Paciencia con la vista. Los ojos tardan unos 20 a 30 minutos en adaptarse a la oscuridad. Evita las pantallas del móvil o usa luz roja.
  • Abrigo de verdad. A esa altitud las temperaturas caen bruscamente después del atardecer. Ropa térmica por capas, gorro, guantes y una manta o saco para tumbarte.
  • Tumbarse mirando al norte, en una tumbona o sobre una esterilla, para abarcar la mayor franja de cielo posible.
  • Mejor con guía si es tu primera vez. El parque no cierra de noche, pero varias empresas organizan salidas con telescopios y guías Starlight. El Observatorio del Teide, en cambio, exige reserva previa y aprobación de su administración para acceder a su plataforma.

Las Dracónidas no prometen espectáculo, y ahí está su encanto. Esta lluvia lleva más de un siglo desmintiendo a quienes intentan predecirla: durante años pasa casi desapercibida y, de pronto, el Dragón llora miles de lágrimas de fuego. En 2026 no se espera una tormenta, pero sí una de las mejores condiciones posibles: una Luna prácticamente nueva, observación desde el anochecer y el cielo oscuro del Teide. Si el Dragón se queda dormido, la noche habrá valido la pena igualmente, con uno de los cielos más limpios de Europa.

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